Determinamos si el mayor riesgo reside en aplicaciones web, APIs, usuarios, configuración o exposición pública. Antes de proponerle un servicio necesitamos entender qué tiene expuesto y qué activos resultan críticos para su operación.
- Inventario de lo expuesto. Qué hay publicado a internet a nombre de su organización: dominios, subdominios, portales, APIs, paneles de administración y servicios que en ocasiones ni el área de TI tiene registrados.
- Qué protege cada activo. Un portal informativo y una API que mueve información fiscal no merecen el mismo esfuerzo. Clasificamos según los datos que custodia y el proceso de negocio que sostiene.
- Quién puede alcanzarlo. Distinguimos lo accesible desde internet sin credenciales, lo que requiere una cuenta válida y lo que sólo se alcanza desde la red interna.
- Antecedentes y obligaciones. Evaluaciones previas, incidentes conocidos, hallazgos que quedaron abiertos y requisitos regulatorios o contractuales que fijen un mínimo exigible.